jueves, 2 de febrero de 2012

Realmente... no me siento mal. Solo que no tengo ganas de nada, y no, no es por el cansancio de la hora que es ni del sueño que llevo encima, es de las ganas de llorar que tengo ahora mismo, y aún sigo pensando el por qué. Dime tú, eh, por qué llorar si nadie por mi lo hace. Si nadie a estado en mi piel para saber como me siento yo aunque sea un segundo en esta miserable vida. Cuando te das cuenta de que hay más tristeza que alegría, chocando entre sí, va ganando la tristeza, sin duda alguna, pero entonces... hay algo que se activa. Un click. Un zumbido. Una expansión de algo. Siempre te quedará aquellos recuerdos felices, para poder perderte en ellos, poder volver a sonreír, poder volver a ser feliz aunque sea por un tonto segundo, recordar lo fácil que resultaba sonreír por esos tiempos, las ganas de soñar y de saltar que tenías... 
Por favor, ¿qué ocurre? ¿dónde quedó todo eso? ¿dónde quedaron las conversaciones hasta las tantas de la madrugada que no tenían sentido alguno? ¿dónde quedó esa pequeña sonrisa que nos salía a los dos cuando hablábamos? Ah, sí, se me olvidaba, en el olvido...
 Por si no lo sabías me da miedo el aire cuando choca contra las persianas bajadas, o cuando hace algún sonido fuerte. Odio las tormentas por su ruido, pero adoro verlas. Odio las arañas, creo que son bichos innecesarios. Adoro dormir y tumbarme en la cama a hacer cualquier cosa. Me encanta hablar y escuchar, pero no me gusta solo escuchar. Odio que los demás tengan siempre la última palabra. Odio tener que oír siempre lo mismo como si no me hubiera enterado de algo. Adoro estar con mis amigas, y poder divertirme con ellas. Odio la oscuridad, créeme que después de perderte es lo que más miedo me da. Odio tener frío en verano y me encanta tener calor en invierno. Me gusta el sol y la arena, pero en cambio no estoy contenta con mi cuerpo como para ir enseñándolo por la playa. Odio las avispas y las abejas, son realmente odiosas. Adoro todo lo que tenga que ver contigo y con tu jodida sonrisa. Odio tener que levantarme temprano para luego no poder hacer nada. Odio quererte tanto y que tu no puedas estar aquí. Adoro ser feliz, y más si es contigo. Me encanta escuchar música triste tirada en la cama pensando en mi futuro. Odio que me interrumpan si estoy diciendo algo. Adoro estar con mi móvil, por muy mierda que sea. Odio chocarme con esta mierda de realidad cuando estoy en uno de mis mejores sueños. Adoro estar sola en casa, me siento realmente libre. Odio engordar, en cambio adoro el chocolate. Odio usar gafas, pero me gusta ver bien. Adoro a Hello Kitty, y sinceramente, me da igual que me llamen infantil, es mi gusto y ya está. Odio tener amigas a distancia, las necesito tanto aquí.. Adoro el azul cielo, o el azul claro. Me encanta el rojo y el naranja fluorescente. Odio que se rían de mis gustos musicales, ya que yo respeto lo de los demás. Adoro escuchar su voz después de un mal día, aunque sea diciéndome tonterías. Odio mi orgullo, pero algunas veces me gusta, me hace ser más fuerte al parecer. Me gusta sonreír, y que me duela la barriga, pero de tanto reírme.
Cuando era pequeña saludaba a los aviones. Yo era muy pequeñita. Pero a mí me habían enseñado a saludar a los aviones que se veían en el cielo, y yo los saludaba sin esperar una respuesta. Simplemente lo hacía. Cuando crecí un poco más seguía saludándolos, pero ¿sabéis por qué lo hacía? Por costumbre. Como siempre lo había hecho no iba a dejar de hacerlo ahora. Ahora aún lo hago. Sí, con mi edad. Lo sé, suena patético, pero es la verdad. Ahora lo hago porque nunca he dejado de hacerlo, pero lo que siento en ese momento es diferente. De niña era feliz por el simple hecho de ver un avión atravesando el cielo y poder saludarlo. Pero ahora me siento insignificante, pequeña, minúscula. Además, ahora, cuando veo que nadie me devuelve el saludo, me duele. Porque necesito saber que lo estoy haciendo para alguien. Que quizá esté deseando buen viaje a alguien que se va a la otra punta del planeta. Ahora quiero saber que alguien también se preocupa porque yo tenga un buen día. Ahora quiero sentirme correspondida por una sola vez . Ahora quiero que alguien baje de ese maldito avión solo para sonreírme. Porque llevo toda mi vida dándolo todo, viéndolo cada noche.
Esta es mi manera de expresar lo diminuta e ignorante que me siento a tu lado. Antes me daba igual, ahora he dejado de soportar hacer cosas por alguien que nunca las hará por mí.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¡Eh tú! Ese de los ojos marrones infinitamente más bonitos que los del resto del mundo, mírame. Dedícame una de esas sonrisas que tanto me gustan.
Una estupidez más que cambiar
Hoy todos están cegados porque es el día de la paz, y piensan que hoy tienen que ser mejores personas, y hacer cosas por los demás y tal y cual.
¿Qué hacen con su vida? ¿En qué mundo viven? ¿Qué es eso del día de la Paz?, el día de la paz debería ser todos los días, no un día al año, para acordarte de los más necesitados ayudar un poco y lavarte las manos, no debería ser así, son todos los días, tú no puedes coger y decir que hoy vas a ser mejor persona, y ya mañana olvidarte, eso es de hipócritas; en fin como todo el mundo, no sé de qué me quejo…, si total en donde nos hemos metido, no nos saca nadie, no se quieren sacar ni ellos mismos.
Viva la inteligencia y la personalidad.
Dicen por ahí que voy detrás de tí, que me gustas y que mi vida sin tí no es vida. Que si juegas con fuego te acabarás quemando y que el agua acaba ahogando. Dicen que abrir un paragüas dentro de casa es mala suerte y si rompes un espejo te esperan siete años de desgracia. Dicen que martes y trece son una mala combinación y que el 21 de diciembre de 2012 el mundo acabará. También dicen que dos y dos son siempre cuatro y que todas las personas tenemos unos límites tanto personales como profesionales. Que si dices que llegarás hasta ese árbol hasta ese árbol, con suerte, llegarás y a nada más podrás aspirar. Dicen que las personas con las que sales dicen mucho de tí. Que a una persona se le conoce por sus manos y por lo limpios que lleven los zapatos. Que no hay que fiarse de las apariencias porque estas engañan. Que eres una persona que merece la pena si sigues las modas y estás "en la onda" y que si estudias ya eres un empollón pringado. Dicen que los macarrones y los niños van de la mano y que ojos que no ven, corazón que no siente. Dicen que muchas veces hay que tragarse el orgullo y hacer las cosas despacito y con amor. Dicen que los adolescentes de hoy en día somos una panda de borrachos fiesteros sin valores y que no somos más que una panda de cabronas en tacones. Dicen que donde caben dos, caben tres; pero que tres son multitud. Dicen que el amor es cosa de dos aunque siempre se mete alguna zorra que no sabe contar. Dicen que en la vida todo vuelve y que recibes lo que das. Que santa Rita Rita Rita lo que se dá no se quita. Que antena 3 te pone y que si no tienes tuenti no eres nada. Que es más mayor el que más bebe más fuma y más malote es y que los príncipes azules acaban destiñendo...
En el mundo hay gente bruta y astuta, hay vírgenes y prostitutas, ricos, pobres, clase media, cosas bonitas y un par de tragedias. Hay personas gordas, medianas y flacas; caballos, gallinas, ovejas y vacas. Hay muchos animales con mucha gente. En el mundo hay mentiras y falsedades; derechos, verdades y casualidades. Hay mentalidades horizontales, verticales y diagonales; derrotas y fracasos accidentales; medallas, trofeos y copas mundiales. En el mundo hay vitaminas y proteínas, marihuana, éxtasis y cocaína. Hay árboles, ramas, hojas y flores, hay muchas montañas de colores. En el mundo hay decisiones divididas; entradas, salidas, debut, despedida. Hay inocentes, hay homicidas, hay muchas bocas y poca comida. Hay gobernantes y presidentes, hay agua fría y agua caliente. En el mundo hay un micrófono y altos parlantes, hay 6 mil millones de habitantes. Hay gente ordinaria y gente elegante, pero.. no hay nadie como tú, no hay nadie como tú mi amor.